La propiocepción es el sentido mediante el cual el cerebro recibe la información sobre la posición y el movimiento de las partes del cuerpo entre si y en relación a su base de soporte. Este fenómeno puede darse gracias y a través de una serie de receptores distribuidos por todo el organismo. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo (bilateralidad), el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso central y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento.

Es muy importante que el ser humano tenga una correcta sensibilidad propioceptiva. Esta sensibilidad será la responsable de que la información recibida por el cerebro sea muy precisa en cuanto a movimientos rápidos y, además, ayudará a mantener el tono muscular, desencadenando la mayor parte de los reflejos que mantienen el equilibrio. Juntamente con la vista, la sensibilidad propioceptiva tiene vital importancia en la coordinación del movimiento, de tal forma que finalmente el resultado sea un desplazamiento del cuerpo o de una extremidad, siempre con determinadas características:

  • Relación de trabajo perfecta entre músculos antagonistas (extensión) y agonistas (flexión), ya que deben trabajar alternamente,
  • Recorrido exacto para que no sobre ni falte distancia al objetivo deseado.
  • Ausencia del temblor kinestésico tanto al inicio como al final del movimiento, síntoma inequívoco de inestabilidad articular
  • Ejecución de la acción pedida o deseada sin descomponerla en sus movimientos simples. Por ejemplo, si delante de mí tengo un objeto, al mismo tiempo que extiendo el brazo para alcanzarlo, voy abriendo la mano para alcanzarlo. Lo anormal es descomponer el gesto y ejecutar solo una acción para empezar con la siguiente al haber terminado la primera.
  • Ejecutar las diferentes contracciones musculares, siguiendo un orden, de manera que no haya movimientos innecesarios que perturben el resultado final.

¿Qué sucede si mi sistema propioceptivo no funciona correctamente?

Si tu sistema propioceptivo no está transmitiendo correctamente la información al cerebro de la relación de tu propio cuerpo en el espacio, pueden desencadenarse uno o más de estos síntomas comunes:

-Vértigos

-Mareos

-Inestabilidad

-Torpeza motriz

-Falta de coordinación

-Falta de concentración

-Inquietud personal

Y la quiropráctica.. ¿Qué tiene que ver con la propiocepción?

A diferencia de los seis sentidos de exterocepción (vista, gusto, olfato, tacto, oído y sistema vestibular o equilibrio), por los que percibimos el mundo exterior, la propiocepción es un sentido de  interocepción por el que se tiene conciencia del estado interno del cuerpo. Es en ésta interocepción donde cobran vital importancia los receptores existentes en articulaciones de la columna y músculos adyacentes a la misma.

En un mundo que erróneamente consideramos casi en exclusiva visual, nos puede resultar complejo interpretar esto. Sin embargo los estudios actuales nos demuestran que de la totalidad de la información que llega a nuestro cerebro, el 80% proviene de los receptores propioceptivos existentes en músculos, tendones, ligamentos y articulaciones de la columna o próximos a ella; y de ese 80% la inmensa mayoría proviene de las estructuras citadas existentes en las cervicales superiores, en específico las primeras vertebras C1 y C2 (Atlas y axis). De ahí que el mantenimiento de la columna vertebral con los ajustes vertebrales nos permita mantener sano este sistema propioceptivo y con él nuestra coordinación, equilibrio, relación espacial de movimientos, etc., facultades todas ellas tan íntimamente relacionadas con nuestra salud y el óptimo rendimiento de nuestro cuerpo.

Cada ajuste quiropráctico en la columna vertebral tiene un efecto estimulante sobre este aparato propioceptivo, lo cual estimula las partes más profundas del sistema nervioso central: la médula espinal y, especialmente, el cerebro. Sabemos que cuanto más estimulamos una parte el cuerpo, mejor se mantiene. De aquí los efectos preventivos de los tratamientos quiroprácticos sobre nuestra salud. Además de esta estimulación, con los ajustes se regula la parte autonómica del organismo (función visceral). Esto explica que ciertas personas noten mejoría en aspectos, a primera vista, totalmente ajenos a la columna vertebral, tales como problemas de digestión, respiración, mareos o vértigos.

Es habitual, en Barcelona Quiropractic, que acudan a nuestra consulta personas aquejadas de mareos o vértigos. También es común que nos visiten personas con problemas de concentración y muchas otras que denotan falta de coordinación en algunos de sus movimientos. Gracias a los ajustes vertebrales mejora el funcionamiento de todo el organismo. Muy frecuentemente, estas personas que acuden a Barcelona Quiropractic, mejoran su sintomatología dado que el ajuste quiropráctico armoniza la transmisión de los mensajes nerviosos entre el cerebro y el resto del cuerpo y a la vez estimula los centros nerviosos más apagados.