Cuando hablamos de cuidado preventivo de la columna vertebral nos referimos, en efecto, al mantenimiento quiropráctico. Está especialmente diseñado para reducir y/o prevenir los episodios de dolor de manera independiente, se presenten o no los síntomas.  Cuando una persona entra en esta fase del cuidado quiropráctico es porque ha seguido inicialmente un cuidado más intenso en frecuencia de visitas y ha alcanzado el beneficio óptimo en su caso particular.

Qué se consigue siguiendo un mantenimiento quiropráctico

El dolor de espalda provocado por trastornos de la columna vertebral suele ser recurrente y acostumbra a acompañarnos durante toda nuestra vida. Es una condición cíclica que alterna las fases de agudización y remisión del dolor. Es por esto que es sabio cambiar el enfoque del cuidado quiropráctico dependiendo de lo que si se pretende es mejorar nuestra condición de salud global o, en cambio, de manejar el dolor.

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La importancia del mantenimiento quiropráctico preventivo es mantener la salud de la columna vertebral.

La importancia de seguir acudiendo al quiropráctico con una frecuencia de visitas más espaciada (después de haber hecho el período más intensivo inicial) es asegurar que la columna se mantenga en una posición adecuada, mejorando o manteniendo su correcta movilidad. Pero esto solo va a ser posible cuando la persona se ha ajustado en las fases intensiva y correctiva. Hacerse un ajuste vertebral una vez cada quince días o cada mes cuando nunca antes se ha corregido la columna vertebral, de poco nos va a servir. En este sentido el mantenimiento quiropráctico podría compararse con la prevención de afecciones bucales. Una persona que acude frecuentemente al dentista de forma preventiva, consigue tener menos caries o mejores tratamientos respecto a los que acuden solo cuando hay dolor (¡recordemos que el dolor es el último aviso que nos da el cuerpo cuando hay una malfunción!)

¿Por qué es tan necesario el mantenimiento quiropráctico?

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Los músculos que protegen la columna vertebral, si no reciben de forma correcta los impulsos cerebrales, hacen que el cuerpo se predisponga a sufrir más problemas o lesiones en la zona lumbar

Cada vez somos más los que decidimos cuidarnos a todos los niveles para evitar tener problemas de salud tempranos o enfermedades que podemos prevenir. Lo mismo ocurre con nuestra columna vertebral. Antes de que llegue el dolor, la mayoría de veces, la columna ya ha sufrido daños o deterioro. Por ejemplo, cuando los músculos que protegen la columna vertebral no reciben de forma correcta los impulsos cerebrales, perdemos estabilidad y el cuerpo se predispone entonces a sufrir más problemas o lesiones en la zona lumbar. El objetivo del mantenimiento quiropráctico, por lo tanto, es intervenir al paciente antes de que aparezcan los síntomas que pueden afectarle e incluso impactar en su forma de vivir. Esto se resume en menos dolor, mayor y más temprana recuperación ante una crisis, golpe, caída, accidente, etc. Y, además, ajustarnos de forma regular nos ayuda a mantener un sistema nervioso funcionando en óptimas condiciones, lo que es beneficioso para nuestro organismo y las funciones de todo nuestro cuerpo. Finalmente, el objetivo de mantener una columna lo más sana posible, con buena movilidad y bien alineada se traduce en poder hacer aquello que se dejó de hacer por dolor o por miedo a una recaída. Aquí es donde siempre decimos que la quiropráctica no únicamente alivia los síntomas, sino que te ayuda a ganar bienestar y calidad de vida y, finalmente, a poder hacer de nuevo lo que más te gusta.

Evidencia científica sobre la importancia de ajustarse regularmente

En un estudio publicado en Suecia en 2018 los investigadores siguieron a 328 pacientes que fueron a ver a un quiropráctico en 40 clínicas diferentes. Había personas del estudio que acudían al quiropráctico de forma regular (1 visita entre 1 y 3 meses) y otro grupo de personas únicamente acudían a su ajuste vertebral cuando aparecía de nuevo el síntoma o el dolor. El resultado del estudio fue que las personas que siguieron con el mantenimiento regular tuvieron 13 días menos de dolor en el año respecto al grupo sintomático, y han necesitado, al final del estudio, menos ajustes quiroprácticos que las personas que solo acudían cuando había dolor. (1) (2)

En otro estudio realizado en el 2011 en EEUU, basado en mantener la salud con referencia a los dolores lumbares relacionados con el trabajo y la posible discapacidad laboral, fueron investigados 894 empleados durante 1 año. El objetivo del estudio era comparar la frecuencia de episodios repetidos de discapacidad por problemas lumbares entre las personas estudiadas, teniendo en cuenta que un grupo recibía cuidado quiropráctico y otro grupo recibían otro tipo de cuidado o tratamiento.  El resultado fue (en la observación que se realizó durante 1 año entero) que las personas que se ajustaron con un quiropráctico redujeron sus tasas de discapacidad laboral o de posteriores lesiones lumbares en comparación con el grupo que recibió tratamiento fisioterapéutico o médico. (3)

Beneficios del mantenimiento quiropráctico

Cuando hablamos de beneficios de la quiropráctica a largo plazo, hablamos de un descenso considerable del dolor o de los síntomas físicos (incluso pueden llegar a desaparecer). Pero realmente, y siendo honestos, los beneficios abarcan esto y mucho más. No solo se evita que surjan los dolores y hay una mejora importante del síntoma inicial, sino que también hay un cambio postural, un fortalecimiento de las funciones orgánicas, mejor rendimiento deportivo, mayor resistencia muscular, reducción de lesiones, y, en definitiva, un ciclo de vida con más calidad para poderla disfrutar al máximo de nuestro potencial.

El cuidado quiropráctico, a la larga, supone un ahorro económico para las empresas al mantener su productividad y para el trabajador, que no tiene que coger tantas bajas laborales.

Aunque pueda parecer extraño, el cuidado quiropráctico también supone un ahorro económico con el tiempo. Por un lado reduce el número de bajas laborales, manteniendo la productividad en las empresas; y por el otro, si contamos con períodos de bajas laborales por parte del trabajador, si han sido varios en un año, y durante varios años, al final también va a ser más rentable económicamente no tener que estar de baja y poder disfrutar de sus hobbies sin dolor ni limitaciones.

Razones por las que afirmar que el cuidado quiropráctico funciona

Barcelona Quiropractic

Desde nuestra consulta siempre aconsejamos un mantenimiento cuando la persona ha finalizado las fases intensiva y correctiva. Es muy importante esta última etapa porque, una vez consolidados los cambios estructurales, si no se mantienen, la tendencia es que, en un año, o incluso menos, vuelvan a aparecer los síntomas iniciales. Podemos hablar de nuestra propia experiencia en BQ acerca de aquellas personas que no quieren seguir un mantenimiento porque afirman que ya se encuentran muy bien. El resultado es el que os contamos: en la mayoría de casos la persona vuelve en el plazo de un año o un año y medio porque han vuelto los dolores agudos. Y en ese estado, el mantenimiento no sirve de nada. Así que esa persona empieza de nuevo el cuidado quiropráctico en una fase intensiva de nuevo. Al final, estas personas que optan por no hacerse uno o dos ajustes quiroprácticos al mes, acaban invirtiendo más dinero para aliviar el dolor intenso y se encuentran mucho más limitadas en su día a día. En cambio, las personas que comprenden la importancia de un mantenimiento y se ajustan de forma regular, sufren muchísimas menos crisis de dolor, disfrutan de una muy superior calidad de vida y, al final, ¡gastan menos económicamente!

Si deseas recibir más información o realizar una primera visita de reconocimiento con un quiropráctico, puedes ponerte en contacto con nosotros llamando al 652 562 431 o bien mandando un Whats App al 601 059 849. ¡Estaremos encantados de atenderte!

REFERENCIAS