Teniendo en cuenta el triángulo de la salud quiropráctico, y de cómo ha afectado el covid y la cuarentena a sus pilares básicos (físico, químico y emocional), hoy damos cabida a cómo se han visto afectadas nuestra mente y nuestras emociones.

Es lógico que, en situaciones no gratas, poco agradables y desconocidas, porque no las hemos vivido jamás anteriormente, los pensamientos de miedo, angustia, incluso de pánico, lleguen a asaltarnos a todas horas, generando intranquilidad y preocupación por lo que vendrá después. Químicamente, los pensamientos (captados por el cerebro) generan una descarga eléctrica que se manifiesta en nuestro cuerpo de otra forma muy distinta: la emoción. Por decirlo de otro modo, pensamiento y emoción son la misma cosa, pero manifestada en diferentes formas: mente y cuerpo.

Las emociones, las queramos sentir o no, se dan de forma espontánea e inmediata en respuesta a un hecho o situación, o, si ahondamos un poquito más, a como nosotros interpretamos (pensamos) dicha situación: sentimos alegría, tristeza, miedo, enfado, entusiasmo… Estas sensaciones siempre van asociadas a la manera en la que uno mismo piensa que todo lo que sucede es como piensa que sucede.

Estrés emocional durante la cuarentena

Estrés emocional, nueva normalidad y quiropráctica

El miedo debilita aún más nuestro sistema inmunitario.

El estado de alarma, tal como su nombre indica, ha propiciado que la mayoría de personas estén “en alerta” por lo que está ocurriendo en el presente o por lo que pueda ocurrir en un futuro.  En un primer momento sentíamos pánico al contagio, después parece ser que el miedo iba más dirigido a poder perder el trabajo, a la falta de medios económicos o a que nuestro negocio no volviera a funcionar como lo había hecho hasta ahora. Actualmente sentimos preocupación por si surge un “rebrote” del virus y volvemos a retroceder en las fases el confinamiento, lo que genera intranquilidad por volver a los estadios anteriores. De cualquier modo, seguimos en estado de alarma mental y emocional.

Cabe destacar que, hay sectores de la población que han vivido toda esta situación con muchísima tensión emocional y mucha crudeza, como es el caso de los sanitarios.  Las personas mayores o con enfermedades previas lo han vivido con miedo, preocupación, angustia y, además, distanciados de sus seres queridos. Los niños, que durante tres meses han estado sin poder salir a correr, a jugar, sin ver a sus amigos, ni a sus abuelos, entre otros. Hay niños que han pasado por una situación traumática, la han vivido con miedo e incluso han tenido problemas de sueño.

Además de estos rasgos a nivel social, hay otros aspectos de esta cuarentena que han afectado a nuestra parte mental y emocional. Convivir durante más de dos meses, 24 horas al día y 7 días a la semana bajo el mismo techo con nuestros familiares, pareja, compañeros de piso, etc., ha hecho que, para la inmensa mayoría, se abra la caja de pandora de las emociones reprimidas de un plumazo. Aquello que nos molestaba (solo un poquito) de nuestra pareja, de nuestros hijos, de nuestros padres o de nuestra compañera de piso, pero que solíamos “sobrellevar a nuestra manera” pasó a ser algo insoportable. Convivir con personas de las que pensamos “nos molestan” ciertas actitudes o comportamientos genera irritabilidad, rabia, enojo, enfado; ¡incluso culpa por sentir lo que sentimos! Todo esto, sumado a la situación social de estrés general que se da en una pandemia, nos da la combinación perfecta para que los pensamientos desagradables se instalen como los dueños y señores de nuestra vida. En otras palabras, nos ponemos nosotros al servicio de la mente, dándole todo el poder y sometiéndonos a nuestros propios pensamientos, dejándonos llevar por estos y sintiendo las consecuencias de todo esto en nuestro cuerpo emocional y físico.

Qué papel ocupa el sistema nervioso con el estrés mental y emocional

Todo pensamiento (absolutamente todos) tiene una repercusión emocional y ésta, a su vez, va a generar un síntoma físico. Tensión emocional y agarrotamiento

Estrés emocional, nueva normalidad y quiropráctica

El estrés genera daños importantes en el cerebro.

muscular, van de la mano. Cuando estamos estresados, la tensión a nivel mental se traspasa a nivel emocional, estando más susceptibles, irritables, irascibles incluso. Y este tipo de emociones, todo este estrés, nos genera rigidez y una excesiva tensión muscular, agarrotamiento, fatiga y, en consecuencia, todo nos supone un esfuerzo mayor. Darnos cuenta que queremos hacer más, pero o no llegamos o, si lo hacemos, terminamos con dolores y más cansancio de lo habitual, no hace otra cosa que incrementar este nivel de estrés. Evidentemente, en todo este proceso, nuestra columna vertebral y nuestro sistema nervioso se ven irremediablemente involucrados.

Lo que ocurre en nuestro cerebro cuando sufrimos un cuadro de estrés puede tener efectos bastante devastadores. En el caso del estrés postraumático, sostenido en el tiempo, puede incluso reducir el tamaño de diversas estructuras como el hipocampo (área relacionada con la memoria y las emociones). Pero ¿de qué forma puede alterarse la química de nuestro cerebro para producirnos ese malestar y preocupación constante?

  • Cuando sentimos estrés el cerebro libera hormonas glucocorticoides (cortisol) que debilitan muchas de nuestras células, incluso llegando a matarlas.
  • También se producen mayores dosis de adrenalina, hormona que altera algunas de nuestras funciones básicas: mayor tensión arterial, alteración en el ritmo cardíaco, etc.
  • El estrés también genera pequeñas pérdidas de memoria porque ataca directamente a células neuronales, impidiendo que éstas puedan establecer nuevas conexiones y nuevas terminaciones nerviosas. Sí, ¡nos va a costar más retener información y aprender en momentos de estrés!
  • El estrés reduce la circulación de sangre en el cerebro. Atención porque un cuadro de estrés prolongado durante años puede ocasionar derrames cerebrales (llega menos sangre a nuestras estructuras, menos oxígeno, menos nutrientes, etc.)
  • El corazón va a verse afectado bombeando más rápido, privado del oxígeno necesario, dando lugar a palpitaciones, mareos, pinchazos en el pecho e incluso desmayos.
  • El estrés nos enferma y baja nuestras defensas, perjudicando nuestro sistema inmunitario. Si esto perdura mucho en el tiempo nuestro cerebro dejará de producir endorfinas, la hormona del bienestar. Y, en el peor de los casos, puede causarnos la depresión.
  • El estrés afecta a la neurogénesis. La neurogénesis (1) es el proceso a través del que generamos nuevas células durante toda nuestra vida. El exceso de cortisol afecta al hipocampo, zona en la que se da principalmente la neurogénesis, según los estudios de Ehnenger y Kempermann, 2007 (2), interrumpiendo los procesos de las neuronas sanas y, además, impidiendo el nacimiento de nuevas células.

Todo esto explicado hasta ahora genera un desequilibrio en nuestro sistema nervioso autónomo, generando que el sistema nervioso simpático (que de simpático no tiene nada) esté más activo de lo que sería lo natural y, por contra, el sistema nervioso parasimpático esté prácticamente inactivo, ¡generando que todo nuestro organismo esté en la misma situación de alarma que está nuestra mente! Si traducimos esto a los síntomas o problemas que pueden manifestarse en nuestro cuerpo estaríamos hablando de tensión muscular, hipertensión, diarreas, dolor de cabeza, estreñimiento, úlceras, vómitos. Además, el estrés prolongado en el tiempo puede acentuar síntomas como el dolor, la artrosis, la diabetes o empeorar ciertos problemas respiratorios. Estudios más actuales se están centrando en el papel del estrés en el proceso del envejecimiento y en la génesis del cáncer. En todo este desequilibrio es donde entra en juego la quiropráctica, que al eliminar la tensión de la columna vertebral, va a liberar el sistema nervioso para restablecer el equilibrio entre los sistemas nervioso simpático y parasimpático. De este modo, se va a conseguir que el organismo se adapte con mayor eficiencia al medio que le rodea.

Consejos para estar más relajados en esta nueva normalidad

Si por norma, la consecución del bienestar emocional es para muchos un reto, después de esta pandemia y el exceso de información ofrecida por los medios de comunciación, aún lo hacen más complicado. La buena noticia es que en esto, nosotros decidimos desde qué prisma queremos enfocar esta situación y qué pensamientos decidimos usar para mirarla. Os dejamos con unos consejos para sentirnos más relajados y menos estresados en la nueva normalidad:

  • Abrirse a los cambios y dejar de ir en contra de lo que sucede. Quizá no es lo que queremos, quizá no ha sido elegido por nosotros, pero si una situación no puede cambiarse, lo mejor es aceptarla: Quizá estos cambios mejoren nuestra situación actual, aunque pensemos que no.
  • Aprender a hacer frente a nuestras emociones y a sentirlas cuando aparecen. El hecho de reprimirlas no es la solución; al contrario, con el tiempo volverá a aflorar esa emoción porque no fue sentida. No es malo sentir lo que se siente. Lo que puede ocasionarnos problemas es negarnos a sentirlo y proyectar lo que sentimos en los demás.
  • Cuidar de nuestros hábitos y de nuestros horarios.
  • Cuidar nuestra alimentación, llevando una dieta equilibrada y saludable, hacer ejercicio y dormir las horas adecuadas.
  • Es importante realizar técnicas de relajación como la respiración diafragmática, la meditación, el mindfulness. Estas técnicas pueden ayudarnos a disminuir la intensidad de nuestros pensamientos y emociones cuando se manifiestan de forma muy intensa.
  • Aconsejamos pasar tiempo con familiares y amigos con los que nos sentimos bien. O quizá hacer aquel hobby con unos conocidos. Lo importante es organizarnos para realizar tareas que nos son agradables con personas que nos aportan felicidad.
  • En el caso de necesitar ayuda de un profesional, como es el caso de personas que han quedado traumatizadas por los momentos tan duros que han vivido, te animamos a hacerlo para salir reforzado de esta situación y dejar atrás el miedo y la ansiedad.
  • Acudir al quiropráctico de forma regular ayuda a mantener el equilibrio en el sistema nervioso autónomo, proporcionando más claridad mental, relajación, eliminando la tensión muscular alrededor de la columna y, en definitiva, propiciando que la relación entre el cerebro y el resto del organismo se dé de la forma más provechosa posible.

Más relajación y más quiropráctica: equilibrio en el cuerpo y claridad en la mente

La quiropráctica es una excelente y saludable herramienta para ganar más claridad mental.

Siguiendo estos sanos consejos conseguiremos reducir nuestro estado de intranquilidad y estrés. Si, además, nos ajustamos de forma regular vamos a dar un plus de energía a nuestro organismo para adaptarse con mayor rapidez a estos cambios. Cuando recibimos los ajustes quiroprácticos, el sistema nervioso se estimula, haciendo posible que nuestro cerebro VEA con claridad lo que sucede en el resto de todo nuestro cuerpo. Cuando estamos relajados y tranquilos, los beneficios del ajuste vertebral son mejor recibidos por todo el rganismo, y, por otro lado, cuando nos ajustamos con regularidad favorecemos la justa y efectiva actividad de nuestro sistema nervioso, que en ocasiones tiende a estar sobre estimulado o, por contra, demasiado relajado.

Acudiendo al quiropráctico no solo vas a conseguir reducir dolores, molestias o síntomas físicos. Los cambios se producen a otros niveles más sutiles, pero no por ello menos importantes. La quiropráctica es una gran aliada para aliviar tensiones físicas y, también para ayudarnos a tomar más consciencia de nuestro interior, para tener más claridad mental y conseguir una mayor y mejor concentración, para conseguir estar más relajados y poder optimizar nuestra energía en las ideas (pensamientos) que realmente puedan aportarnos y no restarnos. Al final, uno mismo es dueño de lo que piensa y de cómo gestiona lo que siente, pero siempre existen herramientas que nos echan un cable para poder discernir mejor si estamos en una actitud de confianza o en una actitud de miedo. Un dato importante es que cuando sentimos confianza no podemos sentir miedo, y cuando sentimos miedo es imposible sentir confianza (4). A su vez, estos dos aspectos contrapuestos activan la misma zona cerebral, pero la respuesta que se emite en nuestro cuerpo es saludabe (confianza) o dañina (miedo). Son las dos caras de una misma moneda que tienen efectos opuestos en nuestro organismo y, a su vez, es imposible sentirlas al mismo tiempo. Apostar por la quiropráctica para mejorar a nivel físico y mental es una estupenda opción que además puede conducirte a ser más consciente de todo aquello que piensas y de cómo afectan a tu cuerpo unos pensamientos u otros.

Barcelona Quiropractic

Desde nuestra consulta te animamos a que des este gran salto de aprender a conocerte mejor y de cómo cuerpo y mente no son dos entes separados, sino más bien una unidad que se manifiesta en dos formas diferentes. Así pues, es normal que cuando existen niveles altos de estrés o de ansiedad reprimidos, el ajuste quiropráctico sea a veces esa tecla que hace que todo aquello reprimido salga a la superficie.

En Barcelona Quiropractic nos hemos encontrado con personas que han experimentado grandes cambios a nivel mental y emocional, en su modo de ver las cosas. La quiropráctica, siempre y cuando uno esté abierto a dar el salto, también es una herramienta que nos ayuda a descubrirnos y a ser más conscientes de lo que pensamos y de lo que sentimos. De hecho, ¡la postura corporal dice mucho de nuestro carácter!

Si quieres saber más de como podemos ayudarte a sentirte mejor física y emocionalmente o necesitas más información puedes ponerte en contacto con nosotros llamando al 601 05 98 49 o bien mandado un whats app a este mismo número. ¡Será todo un placer atenderte y poder resolver tus dudas!

REFERENCIAS
1.(1). Effects of Stress on Plasticity and Neurogenesis: A Review; Zárate, S, Cardenas P, F, Acevedo-Triana, C, Sarmiento-Bolaños, M.J, Andrea León, L (2015)
2.(2). Imielski YSchwamborn JCLüningschrör PHeimann PHolzberg MWerner HLeske OPüschel AWMemet SHeumann Ret al. 2012Regrowing the adult brain: NF-κB controls functional circuit formation and tissue homeostasis in the dentate gyrus.
3. Cómo cuidar la salud emocional en la nueva normalidad. Grecia de Jesús, psicóloga de Blua de Sanitas para la revista. www.psiquiatria.com
4.(4). La biología del presente, 2020. Torres, S. y Del Rosario, D.
5. El Periódico. El estrés emocional crónico puede iniciar el proceso de un cáncer, 2017. Gallardo, Á. www.elperiodico.com/es/sanidad/20170718/pere-gascon-el-estres-emocional-cronico-puede-iniciar-el-proceso-de-un-cancer-6176396