Estrés químico, nueva normalidad y quiropráctica

Siguiendo en línea con el artículo anterior, hoy vamos a dar una ojeada en ser conscientes de cómo la cuarentena (o, mejor dicho, el uso que hemos hecho de ella) nos ha afectado, a la inmensa mayoría de personas, incrementando el estrés químico en nuestro organismo.

Estrés químico durante la cuarentena

Estrés químico
La respostería ha sido la preferencia culinaria durante el confinamiento.

Sigue siendo extraño para muchos, pero, la relación entre nuestro sistema nervioso y la toxicidad en nuestro cuerpo es muy, muy estrecha. Es por esto que, en esta nueva normalidad, además de revisar nuestra alimentación y nuestros hábitos, nuestro sistema nervioso va a necesitar un plus de potencia para echarnos un cable en la eliminación de toxinas. Sí, de toxinas. ¡La repostería ha sido la preferencia culinaria durante el confinamiento! Durante estos meses de reclusión hemos aumentado el consumo de azúcares, levaduras, aperitivos fritos, refrescos, cerveza, vino, zumo envasado, snacks, frutos secos fritos y salados… Y por si esto fuera poco, lo hemos “compensado” disminuyendo la ingesta de verduras, hortalizas, cererales integrales, frutas, pescado fresco… Si a todo esto le sumamos el sedentarismo y la falta de actividad obtenemos un cocktail que afecta a nuestra composición corporal, especialmente en la microbiótica y en la inmunidad. Philip Calder, profesor de inmunología nutricional en la Universidad de Southampton (Reino Unido) y último ganador del Premio Internacional a la Nutrición de Danone (Danone International Prize for Nutrition), afirma que «la nutrición afecta especialmente a la microbiota intestinal, y que podría existir una relación indirecta entre nutrición, microbiota intestinal y respuesta inmunitaria en el huésped». En otras palabras, cuando comemos, podríamos estar modulando nuestra microbiota intestinal y por tanto influyendo en su forma de «comunicarse» con nuestro sistema inmunitario. Este impacto de la alimentación en la inmunidad podría tener una gran relevancia en la salud. Así que, las toxinas que hemos acumulado muchos de nosotros durante la cuarentena, son un enemigo de nuestro sistema inmunitario y, además, favorecen el dolor inflamatorio y el deterioro de ciertas funciones orgánicas. «Un porcentaje elevadísimo de las personas que están en reanimación por Covid-19 tienen sobrepeso u obesidad, es decir, una situación de inflamación crónica de bajo grado», según afirma Javier Angulo en el diario de Navarra.

Qué papel ocupa el sistema nervioso con el estrés químico?

Un estudio llevado a cabo por Sabrina Diano y sus colegas del Departamento de Fisiología Ceular y Molecular de la Universidad de Yale(EEUU), publicado recientemente en la revista Cell Metabolism, confirma que las dietas ricas en grasas no saludables provocan rápidos cambios neurológicos. Uno de estos cambios se produce en el hipotálamo, región cerebral encargada de regular la función de la homeóstasis (o renovación celular imprescindible para la vida) y el metabolismo corporal. Esta inflamación a nivel del hipotálamo provoca cambios en la estructura física de las células de la microglía. Estas células son conocidas porque actúan como primera línea de defensa del sistema nervioso central y porque son capaces de regular la inflamación corporal. Así pues, cuando las neuronas cerebrales reciben una señal inflamatoria producida por una dieta alta en carbohidratos y grasas no saludables, el cuerpo reacciona comiendo más y volviéndose obeso. Y, al mismo tiempo, incrementando de forma continuada la inflamación del hipotálamo. Es como un pez que se muerde la cola. El resultado final es que ganamos peso de forma continuada y estamos mal nutridos, mientras que la comunicación entre el cerebro y el estómago sigue siendo de: ¡necesito comer más!

Un organismo saturado de toxicidad genera una inflamación crónica que acaba por transformarse, muchas veces, en dolores continuados.

Adentrándonos un poco más en todo esto, si las mayores defensas de nuestro sistema nervioso central se ven disminuidas, es más fácil que se produzcan interferencias en la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo. Que suban los niveles de inflamación tan solo es uno de los muchos desajustes que pueden producirse a nivel orgánico cuando el sistema nervioso se ve afectado por un alto nivel de toxinas alimentarias. Además de los cambios a nivel emocional, de los que hablaremos en el siguiente artículo.

Si hay algo evidente en todo esto es que cuando el organismo se siente intoxicado, es el sistema nervioso el que se encarga de invertir muchísima energía en el proceso de desintoxicación. Imaginemos que queremos quitarnos un pantalón al mismo tiempo que nos lo ponemos. Es un ejemplo muy simple, pero precisamente esto es lo que ocurre en todo nuestro cableado interno. La coherencia del organismo pide a gritos liberar toxinas, mientras que, por otro lado, la adicción física a ciertos alimentos impide que, aunque el sistema nervioso trabaje al 200%, pueda encargarse de eliminarlas. Normal que cuando estamos intoxicados estemos sumamente cansados, incluso agotados. ¡Es un desgaste energético enorme el que lleva a cabo nuestro cuerpo!

Consejos para potenciar el funcionamiento de nuestro sistema nervioso en la nueva normalidad

Lo primero que necesitamos es un compromiso con nosotros mismos. Comprometernos a hacer el esfuerzo de dejar de lado las grasas saturadas, los carbohidratos, el alcohol, los azúcares, el alto consumo de sodio… En definitiva, comprometernos a llevar una alimentación sana y equilibrada. Los nutricionistas y endocrinos nos hablan de llevar una dieta saludable, basada en un equilibrio lógico y natural, lejos de lograr perder peso en poco tiempo por el peligro que conllevan para la salud este tipo de dietas; además cuando se abandonan estas dietas, se gana peso muy fácilmente cuando se vuelven a ingerir alimentos que se habían restringido. Lo más adecuado para nuestra salud es seguir una dieta equilibrada, para perder peso de forma gradual y que nuestro organismo no prescinda de los componentes necesarios.

Alimentos que se recomiendan para empezar a cuidarnos desde dentro y, además fortalecer nuestro sistema inmunitario

  • Proteínas de origen animal (carne blanca preferiblemente, pescados, huevos, lácteos).

    Estrés químico
    Una alimentación sana y equilibrada es lo más aconsejado por nutricionistas y endocrinos.
  • Proteínas de origen vegetal (legumbres y frutos secos crudos).
  • Hidratos de carbono integrales (cereal integral, legumbres y frutos secos).
  • Grasas saludables (aceite de oliva virgen extra en crudo, omega 3, aceite de aguacate).
  • Vitaminas y minerales esenciales que, además, fortalecen el sistema inmunitario por su alto contenido en fibra (fruta, verdura y hortalizas de temporada y el pescado como fuente de vitamina D, B12 y minerales).
  • Productos lácteos para fortalecer el sistema inmunitario (yogur y/o kéfir).

Además de llevar una dieta saludable, los complementos y suplementos alimentarios pueden ser de gran ayuda en estos momentos en los que necesitamos desintoxicar nuestro organismo y reponer todo aquello que ha menguado en este confinamiento.

  • Hierbas amargas. Las hierbas amargas son ideales para eliminar toxinas del hígado. Después de esta cuarentena es muy aconsejable realizar una limpieza hepática para eliminar el exceso de toxinas del organismo.
  • Vitamina D. Con el confinamiento nos hemos expuesto menos al sol, lo que puede causar carencia en los niveles de esta vitamina.
  • Omega 3, que normaliza los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre.
  • Espirulina. Rica en vitaminas y aminoácidos, esta alga es un complemento muy saludable para reponer todo aquello que necesitamos, especialmente cuando estamos a dieta.
  • Probióticos. Ayudan a regular la flora intestinal y, en consecuencia, son de gran ayuda para fortalecer nuestro sistema inmunitario.

Ajustarse de forma regular es una sana forma de ayudar al organismo a recuperar su nueva normalidad. La quiropráctica ayuda a deshacer todos esos bloqueo que existen en nuestro sistema nervioso con la finalidad de que la comunicación entre el cerebro y el resto del cuerpo (órganos, tejidos, músculos, articulaciones, etc.) se dé de forma natural. De este modo conseguimos que toda esta máquina corporal trabaje en las mejores condiciones para realizar con éxito sus funciones básicas. Los ajustes vertebrales van a ayudarnos a eliminar toxinas, claro que sí; pero es importante, además de cuidar nuestra columna vertebral, que nos ayudemos con lo explicado anteriormente si queremos lograr unos resultados óptimos.

Un organismo libre de toxinas y la quiropráctica: un sistema nervioso optimizado

Estrés-químico
El quiropráctico se encarga de conectar tu sistema nervioso con cada rincón de tu cuerpo.

Que la quiropráctica te ayuda a disminuir el dolor muscular y articular, a mejorar tu postura, a tener más conciencia corporal, a prevenir lesiones y a una más temprana recuperación, es algo sabido por la mayoría de sus usuarios. ¡Y eso es solo la punta del iceberg! La quiropráctica corrige la columna vertebral con el objetivo de mejorar toda la estructura del cableado interno de nuestro sistema de comunicación: nuestro sistema nervioso. Cuando existen niveles altos de toxinas en nuestro organismo, el sistema nervioso está invirtiendo mucha energía en la desintoxicación. Esto es algo natural, una respuesta innata del cerebro para que todo nuestro cuerpo se ponga en marcha y empiece a eliminar toxinas. Aunque suene extraño, si esto no sucediera, las toxinas acabarían por vencer nuestro organismo. El problema se da cuando el estrés químico es desorbitante y, además, por nuestra parte no hacemos nada para disminuirlo. Entonces empezamos a sentirnos cansados, fatigados, nos cuesta conciliar el sueño, aparecen dolores articulares y musculares… Incluso podemos llegar a perder el apetito y lo único que hacemos es comer aquello menos indicado en momentos puntuales en los que tenemos un bajón de energía. Esto sucede porque nuestro sistema nervioso está invirtiendo toda su energía en trabajar para eliminar todo aquello que daña nuestro cuerpo. Y aunque parezca extraño, no le quedan alternativas para invertirla en mejorar ciertas funciones corporales. Por esta razón, cuando nos ajustamos con un quiropráctico, es de máxima necesidad ayudar a desintoxicar nuestro cuerpo. Es la mejor manera de que el “plus” de potencia que recibe nuestro sistema nervioso sea invertido de la mejor y más provechosa forma posible; así se consiguen mejorar diferentes funciones de nuestro cuerpo. Si el sistema nervioso no tiene que estar continuamente trabajando para eliminar la toxicidad, disfrutaremos más y mejor de los beneficios de la quiropráctica.

Barcelona Quiropractic

A todas las personas que acuden a nuestra consulta, en especial cuando inician el cuidado quiropráctico, les aconsejamos tomar la tisana amarga para ayudar a su cuerpo a limpiar el hígado. La razón es que, a mayor limpieza, se consiguen más tempranos y mejores resultados de ajustarse con regularidad. Para nosotros es de suma importancia ayudar al cuerpo a mejorar su estado de la mejor manera. Y por eso vamos a acompañarte en todo este proceso, aconsejándote y guiándote en todo momento en los tres factores de la salud: físico, químico y emocional.

Si la cuarentena te ha pasado factura y sientes que hay cosas que podrían mejorar o, simplemente, necesitas más información acerca de la quiropráctica y de cómo te puede ayudar, no dudes en llamarnos al 601 05 98 49 o bien mandarnos un Whats App a este mismo número. ¡Estaremos encantados de atenderte!

También puedes aprovechar nuestra promoción que, debido a la gran demanda de personas para recibir el cuidado quiropráctico, hemos decidido prolongar.

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