Mari nos explica su evolución con el cuidado quiropráctico:

“Vine en noviembre porque tenía unos síntomas muy desagradables. Mucho dolor de espalda y también la parte emocional; estaba muy nerviosa. Decidí venir sin conocer la quiropráctica porque estaba desesperada por los dolores y el malestar que tenía.

Tenía las cervicales, la parte alta de la espalda y las “paletillas”. Venía muy mal; mareada, con mucho dolor y mucha ansiedad. Tenía mucho emocional también. Claro, imagino que todo va en conjunto. En la fase intensiva fue desapareciendo el dolor cervical. Ahora esos síntomas no los tengo pero voy mejorando en otros aspectos.

El resultado está siendo muy positivo, la verdad es que estoy muy contenta. Los síntomas desaparecieron tal cual me explicó el doctor. Veo que cada día voy teniendo más cambios y voy avanzando más.

Recomiendo la quiropráctica a todo el mundo. ¡Que vengan, que estarán muy contentos!”