Todavía a finales del 2016, en pleno siglo XXI, nos resulta extraño aceptar que nuestro cuerpo tenga la capacidad de repararse de dolencias y enfermedades, de prevenir infecciones y de deshacerse de las células cancerígenas a través de la actividad de nuestro sistema inmunológico. La ciencia ha descrito, durante un largo período de tiempo, al sistema inmune como una continuación de nuestro sistema nervioso.

Relación entre el sistema inmune y el sistema nervioso

El sistema nervioso tiene un papel importante en alertar y guiar al sistema inmune a esos lugares de nuestro cuerpo en los que ha habido una infección o un daño importante. Del mismo modo también es el responsable de focalizar la respuesta inmunológica a un lugar específico del organismo,  previniendo una respuesta sistémica o desmesurada y consiguiendo los resultados que el cuerpo necesite en esa situación concreta. Es decir, el sistema nervioso se encarga de que el sistema inmunológico invierta la energía adecuada cuando sea requerido para evitar un derroche innecesario de energía que bien puede ser utilizada para otras funciones orgánicas.

Estudios recientes han descubierto vías nerviosas específicas utilizadas por nuestro sistema nervioso para guiar y controlar al sistema inmunológico. Una vez que el sistema inmune está activado, el sistema nervioso responde activando varios sistemas de recuperación y protección en áreas específicas tales como temblores, sueño y también fiebre (entre otros) para permitir una más rápida destrucción de los virus y bacterias. Esto significa que cada vez que tomamos un ibuprofeno o un paracetamol para el dolor o para la fiebre, se obtienen, muchas veces, tiempos de recuperación más largos porque estamos bloqueando esos procesos de defensa naturales del organismo.

Hay estudios que demuestran y constatan la íntima relación entre nuestros sistemas nervioso e inmunitario.  Un ejemplo de esto es la estrecha comunicación del sistema nervioso con los glóbulos blancos (linfocitos). Esto implica que si existen alteraciones en la actividad nerviosa automáticamente se van a ver afectadas la actividad y la capacidad de los linfocitos en la destrucción de virus y células cancerígenas.

Existe un factor muy importante que afecta negativamente en las funciones del sistema inmunológico: el estrés. En momentos en los que estamos estresados nuestro organismo incrementa la producción de cortisol y adrenalina, sustancias químicas que en contacto con las células de nuestro sistema inmunológico, las inactivan. Esto explica porque las personas con estrés crónico o depresión tienen una tendencia mayor a estar enfermos en comparación a las personas con menos estrés.

Estamos viendo a lo largo de este escrito como una disfunción de nuestro sistema nervioso tiene efectos importantes sobre nuestra salud en general. Cuando existen subluxaciones en la columna vertebral, irremediablemente éstas afectan a nuestro sistema nervioso, tanto a los nervios que salen entre las vértebras como a la parte más interna del mismo, el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal). De aquí nace la importancia de cuidar nuestra columna vertebral, más allá del dolor de espalda que pueda provocar una afección en la misma. De hecho es muy común que las personas que acuden a Barcelona Quiropractic padezcan menos resfriados u otras enfermedades víricas.

Beneficios de la quiropráctica sobre tu sistema inmunitario

Diversos estudios han medido los beneficiosos efectos que tienen los ajustes quiroprácticos sobre el sistema inmunitario. Se ha llegado a comprobar como siguiendo un cuidado quiropráctico pueden aumentar el número total de linfocitos T y B, de células NK, el número de anticuerpos y la actividad fagocitaria.

Uno de los estudios (Selano, 1994) se ha enfocado en demostrar la eficacia de la quiropráctica en pacientes afectados por el VIH. En un período de 6 meses se ha notado una disminución del 8% de las células CD4* en personas que no seguían un cuidado quiropráctico mientras que personas que reciben los ajustes quiroprácticos de forma regular han visto  un incremento de las mismas células en un 48%.  (CD4. Células inmunes que son atacadas y destruidas en personas con VIH).

La quiropráctica no trata ninguna enfermedad de forma directa. Sin embargo, cuando una persona se ajusta regularmente potencia el óptimo funcionamiento de su sistema nervioso; esto, a su vez, se traduce en un organismo más sano y un sistema inmunológico más fuerte y mejor preparado. Al fin y al cabo, la quiropráctica ayuda a que nuestro propio cuerpo sea nuestro mejor médico.

Desafortunadamente la mayoría de personas todavía prefiere actuar con su salud una vez que el problema ya ha surgido. Indiscutiblemente, muchos de esos problemas podrían evitarse si las personas tuvieran una actitud más proactiva en cuestiones tales como su salud. Un ejemplo de eso son los niños. Aquellos que reciben el cuidado quiropráctico tienen menos episodios infecciosos como otitis media y amigdalitis (VanBreda, 1993). A su vez, también tienden a desarrollar alergias varias en menor medida que aquellos niños que no reciben ajustes quiroprácticos.

Visto esto podemos apreciar que la quiropráctica juega un papel esencial en la prevención y el mantenimiento de una salud óptima. Desde Barcelona Quiropractic te animamos a que te cuides desde este mismo instante, sin esperar a sentirte mal o tener diversos síntomas. Los ajustes quiroprácticos, recibidos de forma regular, han demostrado desde hace tiempo su efectividad en este sentido.

 

REFERENCIAS

  • Cohn A. Chiropractic and Neuroimmune connection,  J.Subluxation Res. 2008
  • Selano J, Hightower B, Pflegere B, Collins K, Grostic J. The effects of specific upper cervical adjustments on the CD4 counts of HIV positive patients. Chiropr Res J 1994
  • VanBreda L, Stellensboch S, Jones C,et al. A comparative study of the health status of children raised under the heath care models of chiropractic and allopathic medicine. The American Chiropractor. Sept 1993