En la sociedad occidental, y en pleno siglo XXI, sin duda una de las causas más notorias de baja laboral es el estrés. Nuestro acelerado ritmo de vida, nos lleva, irremediablemente, a que las fuentes de estrés se multipliquen: excesivas responsabilidades personales y profesionales, preocupaciones personales, familiares y, a día de hoy, también financieras, la contaminación, el tráfico y el ruido constante en las ciudades, etc. Y aún hay más. La falta de ejercicio físico y una alimentación poco equilibrada e inadecuada provocan también que las personas desencadenen un estrés crónico o bien sientan un gran agotamiento y se vean inmersas en una depresión.

Seamos honestos. Disminuir el ritmo al que fluye el mundo que nos rodea es, a efectos prácticos, imposible. Lo que sí podemos hacer es cuidar nuestra biología interna. A más regulados estemos internamente, más precisa e importante se tornará nuestra capacidad de adaptación al ritmo externo.

Esto es algo común que sucede a personas que acuden a Barcelona Quiropractic. Al equilibrar su sistema nervioso con los ajustes quiroprácticos su organismo se dota de una capacidad de resistencia óptima frente al estrés, la ansiedad y la depresión.

Sistema nervioso y estrés

¿Sabes quién controla tu respuesta biológica ante el estrés? Tu sistema nervioso autónomo. Este sistema nervioso, a su vez, se divide en dos ramas antagónicas: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. El primero se encarga de acelerar nuestro organismo, sería el acelerador. El segundo, en cambio, actúa como un freno.

Cuando nos encontramos delante de algún peligro, real o imaginario, el sistema nervioso simpático o acelerador nos prepara para afrontarlo. Así pues el corazón se acelera, la respiración se vuelve más rápida, aumentas la tensión muscular y la presión sanguínea, etc. Esto se da porque este “acelerador” está preparando a nuestro organismo para la lucha o bien para la huida. Esta respuesta fisiológica fue primordial para la supervivencia de nuestra especie, permitiéndonos cazar a nuestras presas o huir de nuestros depredadores. Cuando la amenaza desaparece, o así lo sentimos, el sistema nervioso parasimpático o el “freno” toma el relevo. Entonces todo nuestro organismo entra en un estado de vagotonía, para recuperarse del estrés sufrido. El ritmo cardíaco disminuye y el funcionamiento del organismo vuelve a la normalidad.

Subluxación vertebral: causa del desequilibrio nervioso

Para que podamos responder de una forma eficaz al estrés, es imprescindible que estas dos divisiones del sistema nervioso autónomo, simpático y parasimpático, funcionen correctamente y estén perfectamente equilibradas. Cuando existen interferencias en el sistema nervioso, provocadas por subluxaciones vertebrales, la actividad de nuestro “acelerador” y “freno” internos pueden verse perturbadas.

Si el sistema nervioso parasimpático, o freno, no está funcionando correctamente, nuestro organismo permanece en estado de alarma constante. Es cuando se habla de estrés crónico y las temibles consecuencias que esto supone para la salud. Si, en cambio, es el sistema nervioso simpático, o acelerador, el que está funcionando de forma errónea, el organismo pierde la capacidad innata de reacción, lo que puede suponer la aparición de síntomas de depresión o síndromes de fatiga crónica y/o fibromialgia.

El estrés crónico, un asesino silencioso

De la totalidad de los gastos destinados a la salud pública, se considera que un 80% se invierte en desórdenes relacionados con el estrés. El estrés crónico afecta a todos los sistemas de nuestro organismo. Así que puede suponer, por ejemplo, tensión muscular, hipertensión, úlceras, diarreas, dolor de cabeza, vómitos, estreñimiento, etc.

Además de esto, si el estrés se prolonga en el tiempo puede, incluso, acentuar trastornos como la artrosis, el dolor y la diabetes, así como empeorar otros problemas respiratorios como el asma o la bronquitis.

El sistema inmunológico también se ve debilitado por el estrés crónico. De esta forma se incrementan los resfriados, la gripe y otras infecciones. Desde hace poco tiempo se sabe que el estrés es un factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares. Actualmente, las investigaciones acerca del estrés crónico se interesan por su papel en el proceso del envejecimiento, así como en la génesis del cáncer.

La quiropráctica, una buena aliada contra el estrés

La quiropráctica es una terapia natural que no hace servir fármacos ni cirugía y que, además, refuerza la resistencia del organismo frente al estrés.

Al eliminar las interferencias nerviosas a lo largo de la columna, el quiropráctico reestablece el equilibrio entre el “acelerador” y el “freno”. Esto conduce, inevitablemente, a una mejor y más provechosa adaptación del organismo al medio que le rodea.

Muchas de las personas que acuden a Barcelona Quiropractic han notado cambios importantes en el cómo se toman las cosas que suceden a su alrededor. Esto es algo que nos comentan, muy a menudo, nuestros pacientes. También hay casos en los que, una vez iniciado el cuidado quiropráctico, empiezan a disminuir los síntomas relacionados con depresión, con estrés, incluso con síndromes como la fatiga crónica y la fibromialgia. Esto conlleva, sin duda, a que estas personas reducen considerablemente la ingesta de medicamentos y, en consecuencia, este hecho también refuerza que su organismo trabaje en mejores condiciones.

Si sufres de estrés, depresión, insomnio, etc., y quieres recurrir a un método saludable y no invasivo, no dudes en ponerte en contacto con nosotros y te informaremos de todas tus dudas y cuestiones.

Un sistema nervioso saludable es la mejor armadura para protegerse del estrés y la depresión.