Que la quiropráctica es una eficaz y sana elección para mantener y/o mejorar nuestro estado de salud general es ya un hecho comprobado por numerosos estudios. Es más, se fundamenta en, precisamente, potenciar la capacidad inherente a los seres vivos de la auto-sanación (Inteligencia Innata) y, gracias a los ajustes vertebrales, se potencia dicha capacidad corpórea en los seres humanos (y también en animales). Aun así, esta profesión se encuentra todavía en un momento delicado en cuanto a la validez legal que requiere en nuestro país. Esta falta de legitimidad o este vacío legal hace que personas que no han cursado los, como mínimo, 5 años de estudios superiores (y haberse especializado en el estado de la columna vertebral y el sistema nervioso), puedan practicar manipulaciones a individuos haciéndose pasar por quiroprácticos y sin haber recibido la formación adecuada para ello.  Las consecuencias de esto pueden ir desde leves dolores a problemas de salud de quiénes se ponen en manos de inexpertos.

Consecuencias del intrusismo en la profesión

Aunque puedan haber más de dos y tres consecuencias serias, la primera que destacamos es el problema de salud que se le puede ocasionar a una persona que pone su columna en manos de alguien que no conoce la técnica del ajuste vertebral. De hecho, al buscar información en Internet podemos encontrarnos con dos diferenciados y contrapuestos bandos de opiniones. Hay quienes refuerzan que el ajuste es un movimiento suave, preciso, seguro e indoloro que permite restaurar el buen funcionamiento del sistema nervioso, sin poner en riesgo bajo ningún concepto la integridad del paciente. Y luego están aquellos que afirman que la manipulación de la columna vertebral es una terapia que puede llegar a provocar parálisis. Y he aquí el enredo fundamental. Evidentemente, una persona que manipula la columna vertebral sin haber realizado los años de estudios necesarios, puede poner en riesgo la salud de sus clientes. Así que, debido al intrusismo puede haber “ajustes mal hechos”; pero aunque este sea este el caso, el riesgo de dejar a una persona en silla de ruedas es prácticamente nulo. Sí puede ocurrir que, esa persona, termine con asma, diabetes u otras condiciones desfavorables y no relaciones en absoluto su aparición con la práctica de quién le manipula la columna. En cambio, esto no es quiropráctica y nada tiene que ver con la profesión, considerada por la OMS (Organización Mundial de la Salud) la tercera profesión sanitaria en el mundo. En España, para evitar ponerte en manos de inexpertos, tenemos la AEQ (Asociación Española de Quiropráctica). Para asegurarnos de poner nuestra columna vertebral en manos de profesionales en nuestro país, es casi inevitable recurrir a esta asociación. Nos da el 100% de seguridad de que encontremos a un/a quiropráctic@ con una correcta formación ya que no permite que personas que no han cursado los estudios mínimos se hagan socios.

La OMS regula la profesión

La profesión está regularizada por la OMS que, además, establece y determina el mínimo de horas de formación que son necesarias para que una persona pueda ejercerla. Y, muy lejos de lo que muchos imaginan, el número de horas de formación de un quiropráctico es muy similar al que tiene que completar una persona que estudia medicina. El quiropráctico, al terminar su carrera, sabe de neurología tanto como un neurólogo, de radiología tanto como un radiólogo y de rehabilitación como un fisioterapeuta, además de las técnicas propias del ajuste vertebral. La formación de un quiropráctico no consiste solo en lo que pueden hacer, sino también en lo que no deben hacer.

Barcelona Quiropractic

La quiropráctica es una profesión muy segura y fiable. De hecho, no se conocen efectos secundarios, a no ser que consideremos como efecto secundario la salud de las personas. Unas personas tardan más, otras menos, pero al final, todas las personas que han pasado por nuestra consulta, (¡que no son pocas!) han notado cambios en su salud general, reduciendo síntomas y encontrándose más enérgicos y vitales. Incluso muchos de ellos dejaron de tomar tanta medicación, ayudando también de esta manera a que su cuerpo se recuperara con más rapidez.

Desde BQ te animamos a que te informes correctamente acerca de esta profesión sanitaria y a que siempre te informes antes en la AEQ. Gregory Veggia, DC Ldo., Dario Bisanti y Francesco Leo son los tres profesionales que ejercen en nuestra consulta y, como no, son miembros de la Asociación Española de Quiropráctica.
Si quieres más información o resolver dudas, puedes llamarnos al 934 123 433 o bien mandarnos un Whats App al 601 059 849 y estaremos encantados de atenderte.
¡Dale la oportunidad a tu cuerpo de experimentar esos cambios que necesita y que ahora crees que son imposibles!