Ingrid-Fuste-RoyoMi nombre es Ingrid y tengo 32 años.
Hace poco más de cuatro años que venía padeciendo de ansiedad y depresión. Me encontraba muy cansada, me sentía incapaz de concentrarme; estaba triste, sin energía, desganada. Todo esto me producía mucha impotencia.
La vida, en esta situación, no tenía ningún sentido. Quería salir de todo esto pero no podía. Me sentía totalmente incomprendida. Estaba tomando medicación para aliviar todos esos síntomas.
Además tenía mucha tensión en la cabeza. Me pasaba el día entero maquinando para poder salir de este estado y me costaba muchísimo dormir. Esto me producía agotamiento; tenía todo el cuerpo agarrotado.
Mi padre es paciente de otro quiropráctico; él acostumbraba a traer artículos de quiropráctica y yo los leía. Al ver que la quiropráctica está relacionada con el sistema nervioso me decidí a visitaros.

“Desde el primer ajuste he notado un cambio muy positivo. Empecé con el tratamiento en Noviembre del 2011, note una evolución constante y ahora estoy muy bien. ¡Duermo mucho mejor, estoy mucho más enérgica, con ganas de vivir y ganas de hacer muchas cosas!”

He vuelto a estudiar porque puedo concentrarme otra vez y no necesito ir al psicólogo. Es más, voy reduciendo la medicación que me estaba tomando.
Estoy muy contenta. Recomiendo la quiropráctica a nivel de salud a todo el mundo. Toda mi familia recibe los ajustes. La quiropráctica equilibra y no hace daño. ¡Más vale prevenir que curar!
Ingrid Fuste Royo
Barcelona, 23 de Abril de 2012.